Es raro que publique un post en lunes, lo sé, pero es que hoy no es un día cualquiera para mí. Y es que hoy estoy de aniversario. Hace exactamente un año, a una hora intempestiva, me subía a un avión en Barajas con rumbo a Londres. Y por primera vez, no era un viaje de vacaciones, no había billete de vuelta. Era una puerta a lo desconocido, una nueva etapa para mí.

No turning back now…

Una foto publicada por Luis Rodríguez (@luiseterodriguez) el

Y estar en un país diferente, con un idioma diferente, en una empresa tan grande como Google y donde el trabajo es intenso y con muchos viajes de por medio, ha sido todo un proceso de aprendizaje. Después de que hiciera muchos años que no trabajaba en una empresa grande y multinacional, el cambio ha sido notorio. Sé que no hay nada perfecto, pero todo parece bien organizado, siempre hay un enlace que explica cualquier duda que puedas tener (¡a veces demasiados!), etc.

Una de las cosas que más me ha sorprendido es que pensaba que viajaría algo menos, pero en un año me he pegado una buena panzada a viajar. Y no me quejo. Es duro, sobre todo cuando alguno de los viajes se encaja en el fin de semana y pierdes tiempo de ver a los tuyos. De hecho, a la primera semana de llegar a Londres, viviendo aún en un piso temporal mientras buscábamos el definitivo, me tuve que ir a Nueva York. Que luego fue genial y pude conocer ya en mi primera semana a mis compañeros de equipo de la oficina de allí.

Mola que en la oficina haya un autobús de dos pisos de verdad, un Routemaster además!

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Para mi, poder trabajar con gente de tantas partes del mundo, sentir que tu opinión es tenida en cuenta y ver cómo, aunque sea a pequeña escala, lo que haces tiene un impacto, es uno de los sentimientos más satisfactorios que tengo a nivel laboral. En realidad, creo que nos pasa a cualquiera, si trabajas en una agencia de publicidad y ves en televisión un anuncio para un cliente, te sientes orgulloso (a mí me pasaba). Por eso, cuando ves que algo de lo que tú haces lo utiliza tanta gente en todo el mundo, te sientes bien. Y es que eso de trabajar dentro de Geo, la parte de Google encargada de los mapas, pues mola.

Lo que también me he dado cuenta es de que, por mucho que me guste España y, sobre todo, mi querida Madrid, no tengo ninguna intención de volver. Aquí tampoco es que aten a los perros con longanizas, desde luego y no me ciego por mi “nuevo país”. Pero me siento más a gusto de lo que nunca he estado a nivel laboral y encima estoy viendo cómo mi hijo, tras únicamente un curso aquí (que empezó además un mes más tarde) ya habla muchísimo inglés y con acento británico. Y eso no tiene precio. Además, la diversidad que tiene en su colegio, con compañeros ingleses, japoneses, algún otro español, indios, pakistaníes y demás, es maravillosa y le hace acostumbrarse a la diferencia y a no temerla.

The Boat Races

Eso sí, también te das cuenta del tremendo chovinismo que existe, de lo orgullosos que están a menudo de haberse conocido (la cobertura de los Juegos Olímpicos de Río era de traca, sólo les faltaba besarse a ellos mismos por ser tan buenos). Y de los piques que existen entre Escocia e Inglaterra, por ejemplo, como con el caso de las fresas escocesas de Tesco que llevaban la bandera de allí y por quejas de clientes ingleses la quitaron. Vamos, nada que sorprenda cuando vienes de una España en la que el tema catalán está siempre a la orden del día, pero te das cuenta de que en todas partes cuecen habas. Además, cuando llegas de fuera, te das cuenta también de que a veces te ven como a un outsider. No hay más que ver ciertos formularios en los que te piden el grupo étnico, y aparecen opciones como “White – British”, “White – Irish” y finalmente, “White – Other”, que es la que yo tengo que marcar. Te sientes raro y, después de tantos años en España donde tú eras el de allí, pasas a ser el extraño. Pero eso también es aprendizaje.

Leaky Couldron

Y te das cuenta de cómo funciona el transporte público en una ciudad con tantísimos habitantes como Londres, con infraestructuras antiguas y calles estrechas. Escojas lo que escojas, sabes que tienes grandes posibilidades de tardar muchísimo, de ir como una sardina en lata, o de que se algo falle (o de todo ello a la vez). Especialmente sangrante es el funcionamiento de alguna de las líneas de tren que conectan el sur y el suroeste de Londres con el centro de la ciudad. Decir que el funcionamiento es malo es quedarse corto. Y encima es carísimo. Vaya, que pese a todos los fallos, el Cercanías de Renfe es casi hasta bueno en comparación. Y pese a todo, me seguiría quedando aquí.

The Pool

Luego también me he dado cuenta de que una vez que te mudas, aunque sigas manteniendo el contacto con mucha gente a través de las redes sociales, hay cosas que se acaban y no hay nada que hacer. La distancia, el no estar cuando los demás quedan… Si en los últimos tiempos ya había puesto un freno a las salidas, para poder estar más tiempo en casa con mi familia, ahora esto se ha vuelto más importante aún. Poder salir a una hora decente de la oficina además hace que no llegue tan tarde a casa y por eso, cada vez me apetece menos echar las tardes por ahí.

De todas formas, cuando me vine, mucha gente me decía que me echarían de menos y que vendrían a verme. Sé que estas cosas se dicen con buena intención, pero la realidad es que luego cada uno hace la vida con la gente que tiene cerca. Al menos después de un año ya no me engaño y sé quién está cerca de verdad. Y es curioso porque hay personas, como una amiga de Laura, que sí que viene con cierta frecuencia, con lo que al final demuestra que no es tan complicado hacerse una escapadita. A mí me gustaría hacerla a Madrid también, pero sin nadie allí y sin casa, evidentemente es complicado.

Big Ben and Houses of Parliament

Otro tema que me ha resultado curioso ha sido toda la relación con las marcas. Para mucha gente esto es algo ajeno, pero al haber trabajado durante mucho tiempo en marketing digital y redes sociales, te acostumbras a ver eventos por todas partes, blogtrips, etc. En mi caso, creo que no era de los que más acudían a este tipo de cosas, aunque reconozco que tuve una racha horrible. Por suerte, me fui apartando poco a poco de todo aquello cuando ya estaba en Madrid. Y al venir a Londres me he situado en el extremo contrario. Lo entiendo, porque para una marca británica yo escribo en español y para una española, podría interesarle pero estoy fuera de su zona de influencia. Eso sí, para bien o para mal yo sigo siendo el mismo.

Kew Gardens Christmas Illuminations

Lo bueno de todo esto es que te hace vivir a tu ritmo, sin depender de eventos, de fiestas, de viajes pagados, etc. Si voy a un sitio y quiero hablar de ello, lo hago, y si no, pues me callo. Me sigo gastando el dinero en los mismos caprichos que antes y en viajes del mismo tipo que antes, y si antes la mayoría de las cosas que hacía eran independientes, ahora lo son todas. Y me alegro. Como digo, de todo se aprende y si no evolucionas te quedas estancado. Y hay ciertas cosas a las que no quiero volver.

Realmente, venir a otro país está siendo una experiencia tan buena como creía y sólo puedo mirar con expectación y ganas al futuro, a saber cómo será el siguiente año aquí. Por cierto, las fotos son sólo una pequeña muestra de lo que ha sido parte de mi vida durante este año y, quitando las dos de instagram, de cuando volamos y otra de dentro de la oficina aquí en Londres, son todas de Laura.

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5 comments

  1. Zulmira

    Que sepas que yo te sigo echando de menos y que en mi cabeza sigue el objetivo de compartir ciudad nuevamente, en un futuro espero no tan lejano :D

    Me alegro TANTO de tu balance positivo, espero que se mantenga a través del tiempo y que sigas disfrutando y viviendo Londres con la misma intensidad. Es mi particular ‘happy-place’. Ojalá pueda viajar próximamente y veros a los 3.

    Un abrazo muy grande desde Madrid.

    • Luis

      Yo también te echo de menos y tengo muchas ganas de verte por aquí. Estoy seguro de que nos veremos antes o después ;)

  2. andrés

    Suscribo la experiencia casi palabra por palabra, y sobre todo esa parte de “te voy a echar de menos y voy a verte en cuanto pueda” y cuando vas a Madrid todo es “su estás aquí tenemos que vernos”, pero luego ni un mensaje en Whatsapp para estar al día xD

    Para mí lo mejor de vivir fuera es ver lo bien que se vive en España pese a las muchas cosas que hay que arreglar, como lo de salir del trabajo a una hora decente o los sueldos que te permiten vivir sin apurar hasta el céntimo.

    También me hace gracia hablar con españoles quejándose de los inmigrantes y eso, hasta que les recuerdas dónde estás tú y dicen “pero lo tuyo es distinto”… Eh… No.

    A ver si en uno de esos viajes te traen aquí. O si me llevan a mí a la oficina de Londres ;)

    • Luis

      Jajaja ya te digo. Te voy a echar de menos, iremos a verte, y luego es “a ver si vienes y nos vemos eh?” (cuando además tú no tienes ningún motivo para ir). Bueno, con los precios de Londres yo tampoco ahorro mucho, sinceramente, pero tampoco estoy peor de dinero :) Y sí, salir a una hora decente es maravilloso.

      Ojalá nos veamos, sí :)

  3. Jessk

    Hola, excelente blog! Quiero visitar Suecia, quisiera algunos consejos de lugares, tengo como 2 semanas para conocer…gracias! Puedo agregarte en face?