El santuario de Atago el 1 de enero

Estas pasadas vacaciones volví a Japón, a pasar Navidad y Año Nuevo (no es la primera vez que vamos en estas fechas). Pero aunque me contuve con las fotos -tan “sólo” hice 2.500-, aún tardaré algo de tiempo en tenerlas disponibles. Pero sí quería hacer una breve recapitulación de momentos especiales, sin order concreto, con fotos de móvil.

Hakodate y sus vistas. Una de las tres vistas nocturnas mejores de todo Japón, según los propios japoneses. En pleno invierno y nevado, pues hace fresquete, ahí arriba, qué queréis que os diga. Además como los japoneses son como son, acuden todos desde dos horas antes para coger sitio y situarse con trípodes y cámaras, así que básicamente eso mismo tuvimos que hacer nosotros.

Vistas de Hakodate

La piscina del hotel Andaz Tokyo Toranomon Hills. En el viaje que hicimos en verano estuvimos en hoteles de habitaciones pequeñas y más baratos porque sólo estábamos un par de días en cada uno. Pero esta vez, entre que íbamos a estar una semana seguida en Tokio y que en invierno anochece muy pronto, quería poder disfrutar de un buen hotel y reservé en el Andaz Tokyo, de la cadena Hyatt. Y el primer día estrenamos su piscina cubierta, en la planta 37 del edificio Toranomon Hills. Qué gran acierto fue estar allí :)

Piscina del hotel Andaz Tokyo

El castillo de Odawara. En todos nuestros últimos viajes siempre visitamos algún que otro castillo, y este no fue una excepción. El día comenzó pasado por agua, pero luego levantó y se quedó precioso. Nos encantó el castillo (a pesar de ser una reconstrucción) y pasamos un día genial.

Castillo de Odawara

El santuario Tsurugaoka Hachimangu de Kamakura. Llegamos hasta allí en Enoden, un precioso trenecito que circula, parte de su recorrido, paralelo al mar. El santuario es precioso y la foto de los rayos de sol filtrándose por entre las nubes desde lo alto quedó genial.

Tsurugaoka Hachimangu de Kamakura

Atami, su puerto y su castillo. Atami es una ciudad de descanso, muy popular sobre todo hace algunos años entre los japoneses que querían relajarse (de hecho, aparece en la película Tokyo Monogatari, ya que es el sitio donde manda la familia a la pareja protagonista). El puerto al atardecer, con el castillo sobre la colina, me pareció una imagen preciosa porque si no te fijas en el castillo, podría parecer otra ciudad occidental cualquiera.

Puerto y castillo de Atami

El shinkansen y el monte Fuji. Dos imágenes icónicas de Japón, por fin juntas. Llevaba mucho tiempo queriendo hacer fotos así y finalmente aprovechamos que este viaje era más tranquilo en cuanto a planes para hacer esta escapada friki. Y es que estarse medio día subido a trenes de todo tipo y caminar por pueblecitos perdidos sólo para llegar a un sitio desde el que poder hacer esta foto, tiene su punto de frikismo.

Shinkansen y el Fuji

La catedral de Santa María de Tokio. Me encantan todas las obras de Tange Kenzo, aunque en realidad me gusta la arquitectura en general. Y Tokio para eso es perfecta. Esta preciosa catedral católica fue uno de los lugares que visitamos en nuestro recorrido arquitectónico por Tokio.

Catedral de Santa María

Tokyo Disneyland. El regalo de cumpleaños del peque de la casa, que cumplió años el día que aterrizamos en Japón. Le encantó a él y me encantó a mí (Laura ya había estado). Mucha gente pero no en exceso (aunque había atracciones con una hora y hasta con 90 minutos de cola). Disfrutamos un montón, para qué negarlo.

Tokyo Disneyland

La locura del hatsumode en el Senso-ji de Asakusa. El hatsumode es la primera visita a un santuario del año, aunque como podéis ver la gente también acude a templos budistas. La foto con la que abro el post es también del día 1 de enero pero en el santuario de Atago. Las calles estaban cortadas al tráfico y había policía gestionando las impresionantes mareas humanas de entrada al Senso-ji a través de la puerta Kaminari-mon. Impresionante. La segunda foto es de la calle comercial Nakamise que hay en el Senso-ji.

Hatsumode en Senso-ji

Hatsumode en Senso-ji

El Buda del monte Nokogiri, en plena montaña. Una preciosa escultura de Buda que se hizo popular entre muchos occidentales hace ya 9 años gracias a un programa de Top Gear en el que la visitaban. El camino para llegar es muy chulo aunque con mucha escalera de subida y bajada, pero es menos duro que otros santuarios y templos que hemos visitado (hay que ver lo que les gusta a los japoneses esto de construir lugares sagrados en las montañas).

Buda de Nokogiri

Finalmente, el monte Fuji desde el avión de vuelta. No podía dejar de hacer esta foto, porque es el icono más famoso de todo Japón y ver cómo nos despedía fue, sin duda, un buen presagio.

Fuji desde el avión

Espero que os hayan gustado, ya que además no tienen procesado alguno, están tal cual han salido del teléfono.

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