Cuando estábamos preparando el viaje a Japón de estas navidades, una de las primeras cosas que tuvimos que decidir fue la aerolínea con la que viajaríamos, y teniendo en cuenta que Eric ya pagaba una parte importante del billete, había que decidir bien para que los precios no se disparasen, pero a la vez intentar conseguir algo cómodo, que yo soy muy grande, los asientos muy pequeños, y Tokio está muy lejos.

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Lo primero, claro, fue buscar precios de clase Business, como habíamos hecho en Boston, para ir más cómodos los tres, pero a pesar de volar en una fecha un tanto extraña, Nochevieja, y de que cambiaríamos de año a bordo, los precios en clase Business se disparaban en todas las aerolíneas, y más al tener que comprar 3 billetes.

No me entendáis mal, creo que es acertado que los niños a partir de 2 años paguen billete, porque es una edad en la que tienen mucha mayor movilidad, se impacientan mucho si están en un sitio no demasiado cómodo, y por experiencia volviendo de Boston, necesitan ya su propio espacio.

Una vez descartada la clase Business, había un par de aerolíneas con las que además he volado en mis anteriores viajes a Japón que tenían precios muy pero que muy baratos en clase Economy (1.600 euros los tres): Air France y KLM, ambas, en realidad, la misma compañía, aunque en un caso con escala en París y en otro con escala en Amsterdam.

Clases intermedias entre Economy y Business, una gran idea

Para destinos intercontinentales Air France tiene una clase intermedia, llamada Premium Voyageur, que ofrece mejores asientos y mejor servicio que en Economy, pero sin llegar al nivel de Business, pero a cambio nos costaba 5.400 euros, en lugar de los 1.600 de la clase Economy. Sin embargo, en KLM lo que tienen es una zona del avión que llaman Economy Comfort, donde por un extra tienes asientos con 10 centímetros más de espacio para las piernas y el doble de ángulo de reclinación, o también puedes escoger asientos con más espacio para las piernas, aunque el servicio a bordo es exactamente el mismo que el de la clase Economy.

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Puede parecer una tontería, pero cuando mides 1,94 y sueles pegarte con las rodillas en el asiento delantero todas las veces, esos 10 centímetros extra se agradecen y mucho. Y tener más reclinación hace que viajes un poco más cómodo. Desde luego no vas casi plano como en Business, pero es muchísimo más cómodo. Además, la clase Economy Comfort siempre se encuentra en la parte delantera del avión, con lo que una vez que salen los de Business, sueles ser de los primeros en salir. En Tokio pasar inmigración no fue muy pesado, pero si viajas a otros destinos donde las colas para pasar inmigración son grandes, salir de los primeros es toda una ventaja.

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El precio extra, como digo, depende de la distancia. En el caso de un Amsterdam-Tokio tuvimos que pagar 130 euros por asiento y trayecto, con lo que al final fueron 780 euros más a añadir al precio. Sin embargo, el resultado total seguía siendo fantásticamente barato, y la comodidad del vuelo mucho mejor que en clase Economy.

La verdad es que en nuestro caso recomiendo encarecidamente viajar en Economy Comfort. Además, cada asiento llevaba su propia pantalla de entretenimiento, con lo que Eric además de poder estar bastante cómodo todo el viaje también se vio Cars 2 varias veces a la ida y varias a la vuelta. Tambien pudimos poner su comida en su propia bandeja, y nosotros tuvimos más espacio para tener sus cosas a mano, al haber más sitio en el suelo, y viajamos mucho más cómodos, con lo que un viaje de casi 12 horas y con un niño de 2 años no se hizo excesivamente duro.

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Creo que es una estrategia perfecta que las aerolíneas incluyan clases intermedias en vuelos largos porque mucha gente que no quiere o no puede pagar el carísimo precio de una Business, podría pasar sin tanta comida de calidad y sin tanto servicio a bordo pero sí les gustaría poder viajar algo más cómodos. Creo que es el camino a seguir.

Un detalle de KLM España

Por cierto, que en el canal de Twitter de KLM en español, @KLM_es, fueron muy atentos porque les preguntamos varias cosas sobre el viaje y siempre nos contestaron con rapidez, y luego no sólo mantuvieron la comunicación con nosotros y hasta nos desearon buen viaje, sino que en la puerta de embarque en Madrid, me llamaron por megafonía y yo ya pensé lo peor, que si hay overbooking, que si ha pasado tal o cual cosa con nuestra reserva…

Pero no, allí me entregaron un regalito por parte del equipo de Twitter de KLM, que nos hizo muchísima ilusión. Al abrirlo vimos que venía una pequeña mochila ultra-pegable, y luego una figura a escala de un Boeing 737 con sus winglets, que montamos en cuanto llegamos a Japón.

Regalo de @klm_es en Barajas

Eso sí, debo decir que aunque el “regalo” venía a mi nombre, el que lo está disfrutando como un enano es Eric. Que incluso cuando sujetaba el avión, hacía que despegaba y hacía ruiditos como de motores. Más mono :)