Cilantro Gastrobar

Cilantro Gastrobar, una hamburguesa decepcionante

ACTUALIZACIÓN: el restaurante cerró sus puertas hace ya algún tiempo.

Hace unos días quedé con un antiguo compañero de trabajo al que hacía tiempo que no veía. A la hora de elegir restaurante, debe de ser que mi fama me precede ya que me dijo «llévame a comer una hamburguesa».

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Decidí entonces visitar Cilantro Gastrobar, que por unas cosas o por otras lo tenía en la lista de pendientes pero todavía no lo había visitado. Lomo de buey de raza Angus, muy buenas opiniones en general pero también de amigos, así que pensé que nada podía salir mal. Pero me equivoqué.

El local

Cilantro Gastrobar desde fuera parece un bar normal de toda la vida, pero con un exterior algo más cuidado. Está claro que en su origen no era lo que es hoy en día.

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La zona de barra engaña, porque sigue pareciendo una tasca de barrio de las de toda la vida, pero cuando bajas al comedor, la sensación es muy diferente, ya que, sin ser excesivo, tiene mucho más gusto y se nota que no es lo que parece a simple vista.

La carta

No estamos ante el típico restaurante especializado en hamburguesas, ya que la carta es amplia y cuenta con muchísimas referencias más allá de la hamburguesa, además de una selección de pintxos, pero lo cierto es que prácticamente toda la gente que estaba comiendo aquel día en el restaurante pidió la hamburguesa.

Nada más sentarte te ponen un aperitivo de chorizo de Zamora con unos picos, que está muy bueno y es una buena manera de abrir el apetito. Lástima que los refrescos sean en botellas de 200 ml, porque te los acabas en dos tragos.

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Nosotros, para empezar, pedimos unas bolitas de morcilla con piñones y pasas sobre una ligera cama de salmorejo (8,25 euros) que estaban muy buenas aunque la mencionada «cama de salmorejo» ni se notaba (es la línea sinusoidal de la foto) y acto seguido pasamos a las hamburguesas. En cuanto a los postres, tienen unas pocas referencias, de las que nos decantamos por la tarta de queso, que llaman «The original New York cheesecake» (4,50 euros).

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La tarta no estaba mal pero tampoco era espectacular. El queso era demasiado insípido y la base de galleta demasiado gruesa, con lo que entre el poco sabor del queso y el sabor excesivo de la galleta, la tarta no era memorable.

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Y como no podía faltar, también tiene una sección de cocktails y gin-tonics, que  hoy en día parece casi una obligación.

Las hamburguesas

Como os decía al principio, la fama precedía a las hamburguesas de Cilantro Gastrobar. Además, unos días antes había visitado Art&Burger, otro restaurante en el que la carne es buey de raza Angus, y era una manera genial de poder comparar.

No puedes llamar «gastrohamburguesa» a un plato cuando tantas cosas fallan en el conjunto.

Cada hamburguesa es de 200 gramos, pero sin que exista la posibilidad de hacerla doble o más grande, y aunque preguntan el punto de la carne, luego hacen con él lo que le da la gana. En mi caso la pedí al punto y maticé que la quería con el interior de color rosa. Mi amigo la pidió poco hecha, y si veis las fotos, podréis comprobar cómo venían bien hechas, ya que el color era gris uniforme.

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De entrada la hamburguesa no tenía mala pinta, porque se notaba que la carne no estaba manipulada con molde, sino a mano, y tenía un exterior que se veía crujiente, algo que tradicionalmente es síntoma de un buen trabajo de parrilla. Sin embargo, al primer bocado quedaba claro que algo fallaba.

Además del punto tan equivocado de la carne, que la había dejado seca, el exterior estaba casi carbonizado. Daba la sensación de que a alguien se le había olvidado quitar estos dos trozos de carne de la parrilla.

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El pan, por otra parte, era un pan de lo más corriente, probablemente Bimbo o similar, que casi ni venía tostado. No puedes llamar «gastrohamburguesa» a un plato cuando tantas cosas fallan en el conjunto.

En mi caso pedí la hamburguesa con trufa (13,50 euros), con cebolla caída (una manera fina de llamar a la cebolla frita), brotes de lechuga, tomate y trufa, aunque os diré la verdad: la trufa no la encontré por ningún sitio.

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Mi amigo pidió la recomendada en la carta, la hamburguesa básica (12 euros) que lleva queso cheddar, brotes tiernos y patatas en gajos (las patatas sí estaban muy buenas).

En definitiva, 12 por una hamburguesa no es un precio excesivamente caro pero tampoco es lo más barato que puedes encontrar. Y sinceramente, a ese nivel, esperas otra cosa, y más cuando tanta gente casi que idolatra estas hamburguesas. No os negaré que la decepción fue mayúscula, de las más grandes que me he llevado.

Luis
Luis

Luis es el fundador y director de Japonismo.com, la mejor página web sobre Japón. Tiene un máster en estudios contemporáneos de China y Japón y además es ingeniero de telecomunicación. Antes de dedicarse a Japonismo fue program manager en Google, en Londres.