De calçotada en una masía

Como todos los años, hace unos días estuvimos de calçotada en una masía. Una de las ventajas de estar casado con una catalana de pura cepa es que no nos perdemos estas fiestas gastronómicas tan típicas del invierno y con las que un comilón como yo disfruta como un enano.

Mi primera pregunta la primera vez que me enfrenté a un calçot fue «¿pero qué es esta cosa alargada?». En realidad es una cebolla, y sobre sus brotes iniciales se va amontonando tierra mientras ésta crece y crece, como cuenta la Wikipedia.

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Y aunque no os lo creáis, existe una denominación de origen propia, el calçot de Valls, que es el sitio más famoso para comerlos en la típica calçotada, que no es más que la excusa para ponerse ciego a calçots y a alguna cosita más…

Lo mejor para hacer una buena calçotada es irse a alguna masía de confianza, porque seamos sinceros, aunque los calçots puede variar de tamaño, y aunque el tiempo que se dejen sobre las brasas desde luego que afecta, no deja de ser una cebolla venida a más, muy tierna, pero la gracia está en la salsa romescu con la que se acompañan. Y esta salsa es laboriosa de hacer, con lo hay que investigar quién tiene la mejor salsa romescu, que así los calçots estarán más ricos.

Cuando llegas a la mesa, sorprende también ver unos baberos en cada sitio. Lo primero que piensas es que aunque mojes el calçot en la salsa, ya eres bastante mayorcito para andar poniéndote baberos. Pero claro, luego llegan los calçots apilados en tejas, para mantener bien el calor, y como están hechos a la brasa, y hay que retirar con la mano las capas exteriores para dejar al descubierto el tierno interior, con el primer calçot ya acabas con las manos negras como el futuro. Entonces entiendes el sentido del babero.

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Luego, se sujetan por la parte de tallo, se mojan en la salsa, y se comen como si estuvieras comiendo un espárrago con las manos, pero mucho más largo, claro. Echad un ojo a la foto en la que salgo comiéndome el calçot

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Y cuando se acaba la teja con los calçots, pides más y sigues comiendo. Pero ojo, como los calçots tienen mucha agua y son, como digo, cebollas, lo normal es pensar que no llenan y que puedes comer hasta reventar. Igual los calçots no llenan tanto, pero la salsa romescu sí, y además luego está el segundo plato…

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En efecto, una buena calçotada no estaría completa sin un segundo plato a base de carnes a la parrilla, que incluyen panceta, chuletas, butifarra, a veces conejo, y en muchos sitios, como el que solemos ir nosotros, añaden judías blancas (las típicas mongetes), patatas a la brasa y alcachofas a la brasa. Vamos, que conviene ir con hambre.

Lo bueno es que para esta segunda parte ya no necesitas babero y tampoco la salsa romescu, que ya hemos dicho que llena mucho. Lo malo es que entonces te ponen alioli, pero del bueno, es decir, el que es una emulsión de ajo y aceite y nada más, que también llena lo suyo, tiene una digestión complicadilla, y deja un aliento que tira de espaldas. Pero está tan rica y encaja tan bien con las carnes a la parrilla, que es un pecado no comerlo.

Carne a la brasa

Y si te quedas con hambre, tranquilo, que luego están los postres, que suelen ser cosas típicas como crema catalana o un postre que me hace mucha gracia, el músic, que no es más que un conjunto de frutos secos como pasas, almendras y similares, con un chupito de moscatel.

Si llegadas estas fechas no estáis por tierras catalanas, tranquilos, porque hay cada vez más restaurantes que preparan calçotadas, con lo que cualquiera se puede poner hasta arriba sin problema (en Madrid y alrededores conozco varios, así que aprovecha ahora que es invierno y estamos todavía en temporada). Si te has quedado con ganas de ver más fotos, el resto en el set de flickr.

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Luis

Luis es el fundador y director de Japonismo.com, la mejor página web sobre Japón. Tiene un máster en estudios contemporáneos de China y Japón y además es ingeniero de telecomunicación. Antes de dedicarse a Japonismo fue program manager en Google, en Londres.

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3 comentarios

    • Pues el sitio ése de Hoyo lo he escuchado varias veces. Luego hay un restaurante en la cuesta de Santo Domingo que también hacen, y en Can Punyetes también las hacen, por ejemplo :)

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