En el preestreno de El Hobbit en Madrid

Ayer mismo tuve la grandísima suerte de asistir al preestreno de El Hobbit en los cines Callao de Madrid. Si queréis decirlo en finolis, como en la entrada, decid première, que quedará más cool. De momento no tengo aún procesadas las fotos de la cámara, así que tendrán que bastar las que hicimos con los móviles :)

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La entrada especial para el preestreno.

Pude ir porque aunque no lo sabía, un amiguete es el fundador de la web El Anillo Único, que se ha convertido en el portal web de referencia de todas las noticias relacionadas con el universo tolkieniano, y disponía de unas poquitas entradas, muy poquitas. Otras fueron para gente disfrazada, con unos disfraces realmente espectaculares.

En el exterior, había un montaje espectacular, ya que además estaba la televisión haciendo entrevistas a famosos invitados por Warner al preestreno, y con conexiones en directo con Londres, que es donde se hacía el preestreno europeo y donde estaban los actores y el director. En Madrid no contamos con nadie del reparto ni del equipo técnico, pero no nos podemos quejar, ¡vimos El Hobbit 2 días antes de su estreno!

¿Cómo vimos El Hobbit?

La película  la vimos en versión doblada. Los que me conocéis sabéis que me encantan las películas en versión original, sean en el idioma que sean. Para mí, la interpretación de un actor no sólo es su presencia física, sino también sus registros vocales.

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Montaje en el exterior del cine.

Es verdad que, en líneas generales, el doblaje no era malo, pero me chirriaron 2 cosas: el doblaje de Gollum y el de Bilbo. En el caso de Gollum, Andy Serkis hace siempre un trabajo excepcional, y le aporta muchísimos matices al personaje. La voz en español era simplemente correcta.

Y en el caso de Martin Freeman, acostumbrado además a verle en Sherlock, su voz en español tenía un registro mucho más femenino, y no me encajaba en absoluto.

No la vimos en HFR, es decir, a 48 frames por segundo, pero ganas tengo, para ver con mis propios ojos tanto lo bueno como lo malo de este formato. Y además la vimos en 3D. Un 3D muy bueno, todo hay que decirlo, pero que no deja de ser un incordio.

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Elfa y hobbit, pareja en la vida real.

Sí, lo reconozco, soy anti-3D, pero es que me parece que no aporta nada. Que en una escena se lance algo y se decida hacerlo hacia la cámara para que se pueda ver el efecto no aporta nada a la trama. Que se vea a un grupo de águilas volando entre montañas y notes realmente que unas están más alejadas que otras, aunque fantástico, tampoco aporta nada a la historia. No es más que un artificio tecnológico que, para mí, distrae, y encima quita luz. Como diría Darth Vader, nos estamos ofuscando con este terror tecnológico. Ojalá desaparezca pronto.

El hobbit como película de aventuras

Pese a lo que dicen algunos, El Hobbit no se me hizo ni larga ni aburrida. Quizás, de todas formas, sea imposible separar del todo el hecho de ser fan de este mundo creado por Tolkien. Pero sinceramente, pese a los 170 minutos de metraje, la película no se me hizo larga, salvo en algunos momentos muy puntuales.

Es verdad que, aunque hay muchísimos personajes (ni más ni menos que 13 enanos, un hobbit, un mago y hordas de orcos y trasgos luego), no tienen el mismo porte que el que tenía la Comunidad del Anillo en El Señor de los Anillos.

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Arwen y Galadriel son aficionadas a la tecnología móvil.

El diseño de producción, como siempre, es espectacular. Y si juntamos la visión de John Howe y Alan Lee junto a los efectos especiales de Weta Workshop, tenemos una combinación ganadora. Da lo mismo que hayamos leído el libro, que conozcamos la mitología de la Tierra Media. Es todo espectacular y te deja con la boca abierta.

La fotografía, por otro lado, es una maravilla. Quizás a veces raya un poco en el HDR casi, como comentábamos ayer, porque muchos paisajes tienen unos colores tan saturados que casi parece estar viendo una película HDR. Eso sí, muchas escenas en cumbres de montañas, muchas imágenes aéreas de recursos, que en El Señor de los Anillos me resultaron brillantes, aquí me sorprendieron menos, quizás porque tengo el recuerdo muy presente y son una firma muy clara de su director. Pero funcionan muy bien, y te dejan con ganas, otra vez, de visitar Nueva Zelanda.

El Hobbit como fan de la Tierra Media

Como fan de la mitología de Tolkien, la película empieza por todo lo alto, con una introducción similar a la que se hacía en El Señor de los Anillos, explicando cuál es la situación que motiva todo lo que vamos a ver después. Y en este caso, se nos muestre Erebor, uno de los reinos de los enanos. Ver el reino dentro de la montaña en imagen real es para soltar lagrimones de felicidad. Y es que está tan bien recreado, es tan espectacular, que ya sólo por eso sientes que va a merecer la pena la película.

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Más disfraces para ver El Hobbit.

Luego, la ciudad de Valle, que aparece muy poquito (porque tiene su protagonismo a partir de la segunda película), pero que es también fantástica. Creo que vamos a disfrutar mucho con toda la acción que transcurra allí en la segunda película.

Sin embargo, no me convenció tanto cómo se mostraba a los elfos silvanos del Bosque Negro ni a Thranduil, porque siempre había tenido la idea de que, a pesar de que fueran elfos, su estilo era menos regio que el de otros elfos, y viendo las pocas escenas en las que aparece Thranduil al principio, casi es indistinguible de los elfos que encontramos en Rivendel, por ejemplo.

Radagast el Pardo, que también hace su aparición en esta película, fue otro de los grandes peros. Primero por la manera en la que meten con calzador la primera escena en la que aparece, y luego por cómo nos lo muestran. Una cosa es que sea extravagante y que prefiera la compañía de los animales y plantas, pero otra muy distinta es que sea un bufón y un payaso.

Hay ciertas licencias también, relacionadas con uno de los orcos principales, que bueno, si conoces la historia toca un poco las narices, pero se puede hacer la vista gorda. Las escenas entre Bilbo y Gollum me gustaron mucho, así como todas las batallas que se muestran, aunque en algún caso, sobre todo al final de la película, hay tantos personajes, moviéndose tan rápido, que a veces se nota un poco que están generados digitalmente.

Es el problema de haber visto los extras de la trilogía anterior, cuando te explicaban cómo generaban por ordenador montones y montones de personajes. Igual pasa con la perspectiva forzada que se utiliza para dar idea de diferencia de tamaños entre razas, porque hay alguna escena entre Bilbo y Gandalf en la que pude notar que realmente no estaban mirándose a los ojos porque aunque lo parezca, no están el uno enfrente del otro. Pero son pijadas, claro.

Otra pijada en la que me fijé es que, al igual que en El Señor de los Anillos cuando enfocaban a Galadriel en Lorien en sus ojos había reflejados unos 20 focos (lo normal es uno), en El Hobbit pude ver que Saruman tenía tres focos reflejados en cada ojo. Lo que digo, pijadas.

En definitiva…

Una muy buena peli de aventuras, que en algunos casos tiene algunas escenas metidas con calzador, pero que resulta muy disfrutable. Y sé de gente que se aburrió con la primera parte del libro, pero sin embargo creo que disfrutará con la película.

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Luis

Luis es el fundador y director de Japonismo.com, la mejor página web sobre Japón. Tiene un máster en estudios contemporáneos de China y Japón y además es ingeniero de telecomunicación. Antes de dedicarse a Japonismo fue program manager en Google, en Londres.

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