Hamburguesas de Boston: 5 Napkin Burger

Una de las hamburguesas con más hype de Boston, que ha heredado sin duda el que tuvo tras la apertura de su primer local en Nueva York es la hamburguesa original de 5 Napkin Burger, una pequeña cadena que está creciendo poco a poco, con paso firme pero cuidadoso.

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La hamburguesa original del 5 Napkin Burger. Fijaos en el tamaño y en la ración de alioli de romero. Una bomba.

Esta cadena surge de la hamburguesa del mismo nombre que Andy D’Amico y Simon Oren crearon en 2003 en su restaurante Nice Matin en el Upper West Side de Nueva York. La hamburguesa tuvo tantísimo éxito que pensaron que sería una buena idea hacer un restaurante específico de hamburguesas alrededor de esta «5 Napkin Burger» y llamarlo como la propia hamburguesa, añadiendo otras hamburguesas más convencionales a la carta, además de entrantes y postres típicos de un local de hamburguesas.

Ahora, 5 Napkin Burger tiene tres locales en Nueva York, uno en Boston (en el que estuve), otro en Miami y uno recientemente abierto en Atlanta.

La Original 5 Napkin Burger

La hamburguesa original del 5 Napkin se sale de lo normal lo mires por donde lo mires, y más en un país como Estados Unidos donde casi cualquier hamburguesa lleva siempre queso americano y donde las salsas utilizadas por lo general suelen ser ketchup, mostaza y mayonesa. En este caso hablamos de una hamburguesa de 10 onzas (un poco menos de 300 gramos) de carne que nunca se ha congelado, con queso gruyere, que además lleva una muy generosa ración de alioli de romero y cebolla caramelizada y que completa el conjunto con un plan blanco estándar con semillas de sésamo.

Acostumbrados a hamburguesas más «normales», el conjunto desde luego que llama la atención y, sobre todo, es una de las hamburguesas más grandes que podemos encontrar en cualquier restaurante, donde a menudo no se suele pasar de 7 onzas, incluso en los sitios donde las sirven más grandes.

Lo primero que me llamó la atención fue que, al preguntarnos el grado de cocción de la carne, el camarero nos recomendaba pedirla un punto por encima de lo que quisiéramos, como dando a entender que, al ser la hamburguesa tan grande, costaba encontrarle el punto y solía quedar un poco menos hecha de lo solicitado. Si de verdad no saben controlar el punto de cocción, sinceramente hay alguien en la cocina que no sabe hacer bien su trabajo.

El caso es que yo pedí la mía medium rare, como suelo hacer normalmente, porque no me importaba que me la trajeran menos hecha, como decía el camarero que podía ocurrir, pero sí me importaba, y mucho, pedirla medium y que por una casualidad acertaran y acabara con una hamburguesa demasiado seca.

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Demasiados jugos en el plato, además de una mezcla de alioli y queso.

El caso es que cuando trajeron la hamburguesa, incluso aunque la había pedido medium rare, la carne llegó un poco más hecha de lo solicitado, lo que hacía que estuviera menos jugosa de lo que hubiera sido aconsejable. Puede parecer que el tono interior de la hamburguesa está bien, pero es un rosa muy pálido, casi diría que medium, no medium rare.  Además, también se puede comprobar que la carne se ve bastante compactada y con la carne demasiado finamente picada.

Al final la sensación que quedaba en el paladar era de una hamburguesa un poco seca, y es curioso, porque si veis las fotos, podéis comprobar como la hamburguesa ha soltado mucho jugo, aunque precisamente ahí está el problema, todos esos jugos deberían haberse quedado dentro de la hamburguesa, pero si la compactas demasiado, en lugar de quedar encerrados en el exterior, se escapan.

El queso estaba muy rico pero venía muy fundido, tal vez demasiado, ya que una cosa es que cubra la hamburguesa y se cuele por los recovecos de la carne (sobre todo cuando la hamburguesa se forma a mano y no tiene una superfice uniforme), y otra cosa es que gotee, como nos ocurrió, lo que era una pena porque gran parte del queso acababa cayendo al plato. Además, aunque el gruyere estaba muy bueno, creo que su sabor no es el más apropiado para una hamburguesa, aunque esto ya es un tema muy personal.

El alioli estaba muy rico, pero con una hamburgusa tan grande, al cuarto mordisco empezaba a ser excesivo, ya que tenía un sabor tan potente que enmascaraba el resto de la hamburguesa, y tampoco ayudaba a hacer el conjunto más jugoso, porque te dejaba la boca más seca.

En cuanto al pan, venía ligeramente tostado y con mantequilla, así que aquí no hay quejas, y sostuvo firmemente todo el conjunto durante el tiempo que tardé en comerme la hamburguesa, así que perfecto aquí.

El resto de la carta

Para abrir boca nos pedimos unos aros de cebolla, que parece uno de esos entrantes típicos que siempre quedan bien con una hamburguesa, y por un precio de 6,75 dólares resultaba razonable. Los aros venían rebozados con harina de maíz y con dos salsas, una de queso azul y otra propietaria estilo barbacoa llamada 5N, y eran gajos de gran tamaño y muy ricos, aunque llenaban bastante.

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Inmensos aros de cebolla, y con dos salsas diferentes.

De todas formas, en el aspecto entrantes la carta es bastante completa, con taquitos de cerdo, alitas de pollo picantes, alguna ensalada, y en el caso de Boston, no sé si en otros 5 Napkin Burger también, había incluso sopas, que es un plato muy popular allí.

También pedimos patatas fritas, porque las hamburguesas en 5 Napkin Burger no incluyen las patatas, y aunque estaban muy ricas, cada plato costaba 3.25 dólares, que sumado a los 10.95 dólares de la hamburguesa, al final convertían a 5 Napkin Burger en un restaurante de hamburguesas un poco más «exclusivo» de lo normal.

Postres también había unos cuantos, pero sinceramente, entre los aros de cebolla, los platos de patatas generosos y las 10 onzas de carne de la hamburguesa, ni a Laura ni a mí nos quedaba sitio, ni aun compartiendo postre.

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Feliz ante la que iba a ser mi primera hamburguesa de las vacaciones.

En definitiva, tenía muchas ganas de probar esta hamburguesa porque como decía al principio, venía precedida de mucho hype, aunque ya había leído en algunos otros sitios que decepcionaba un poco, pero era algo que tenía que probar por mí mismo. Y en efecto, sin ser una mala hamburguesa, no está a la altura de las expectativas. Eso sí, unos días después, hablando con un bostoniano en uno de los parques donde Eric estaba jugando, me decía que eran mejor las alternativas más convencionales, porque al usar complementos más típicos (ketchup, queso americano, bacon, etc.) la hamburguesa como conjunto lo agradecía. Aunque eso no lo pude comprobar, ya que no teníamos tantos días de vacaciones y había muchas otras hamburguesas que probar.

El resto de las fotos están en el set de Flickr «5 Napkin Burger». Y como no podría ser de otra manera, os dejo el correspondiente mapa de situación.

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Luis

Luis es el fundador y director de Japonismo.com, la mejor página web sobre Japón. Tiene un máster en estudios contemporáneos de China y Japón y además es ingeniero de telecomunicación. Antes de dedicarse a Japonismo fue program manager en Google, en Londres.

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8 comentarios

  1. Sí, al final cuando sumas todo, resulta algo carillo (sin serlo demasiado, de todas formas). Pero claro, es que no dejas de estar comiéndote una hamburguesa, y algunos se suben un poco a la parra. Para tu próximo viaje, ya sabes algo más, por si te apetece probarlas ;)

  2. La verdad es que era un poco excesivo. Muy rico en los dos primeros bocados pero luego costaba :D

    Y la carne, ya te digo que venía más hecha del punto que yo la había pedido. A mí me gusta «médium rare», que sería más o menos lo que aquí llamamos «al punto» (si alguien realmente se molestara en comprobar la temperatura de la carne, me refiero). Yo creo que en tu caso, si te gustan poco hechas, con el «rare» tendrías suficiente, en el caso de que respeten tu decisión, claro!!!

    Luego tendrías el «blue», que prácticamente muge, y la verdad, no he escuchado más que una vez en todas mis visitas por allí pedirlo a alguien que estuviera cerca de mi, y estoy seguro de que en muchos sitios ni te hacen la carne a ese punto tan poquísimo hecho (hay algunos gráficos sobre temperaturas de cocción de la carne que ni siquiera mencionan esto del «blue»).

  3. Anda!! Yo en Francia siempre pido la carne «bleu», y pensaba que era el equivalente al «rare». La verdad es que a mi, si hay que torear la hamburguesa tampoco me importa… prefiero mil veces eso a que esté un poco más hecha que a mi gusto…

  4. Lo curioso es que esa hamburguesa para 2 no está en el menú del restaurante que hay en Boston (de todas formas, una libra de carne es más o menos medio kilo, esa me la comería para mi solito :P).

    El post muy chulo :)

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