¿Hay alguien ahí?

Ni yo mismo recordaba que había escrito en el blog hace un año, como forma de dar la bienvenida a 2019. No me creo que haya estado un año entero sin escribir, pero es que no me da la vida. Si esto acaba siendo lo normal, mi blog va a tener la frecuencia más relajada del mundo.

Llevo ya varios meses pensando “tengo que escribir algo”. Pero luego el día a día se me lleva. Hay demasiadas cosas que hacer. Sin embargo, estoy contento. Comenté en mi Twitter que 2019 había sido un buen año y espero que 2020 sea mucho mejor, incluso. Si miro atrás, sin duda me quedo con lo positivo, aunque también ha habido alguna pequeña sombra (siempre las hay, por otra parte).

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Amanecer en Okinawa

Un año entero dedicado a Japonismo

2019 ha sido el primer año completo que le he dedicado a Japonismo, sin hacer otra cosa. Ha sido un año duro, porque uno no deja un trabajo en una empresa como Google para hacer lo mismo que hacía antes en Japonismo y para obtener los mismos resultados. Ya sé que siendo mi propio proyecto, los límites y desafíos me los marco yo mismo y no le tengo que rendir cuentas a nadie.

Pero soy perfeccionista y cabezota. Y el señor que me mira en el espejo cada mañana siempre me pide cuentas. “¿Por qué dejaste Google?” o “Tiene que notarse que ahora estás dedicado al ciento por ciento”. Y es que no hay nadie más exigente que uno mismo. Si todo hubiera seguido igual que el año anterior, me habría sentido frustrado.

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Kanazawa, uno de los viajes de 2019

Por suerte (o por esfuerzo, quizás), las cosas han salido como esperaba. Pero eso no significa que ya esté todo hecho. No, ahora queda 2020. Consolidar lo conseguido, llegar a nuevas metas. El caso es ser inconformista y mejorar sobre lo que ya había. Y no me refiero a resultados económicos necesariamente. Necesito sentir que el tiempo que le dedico es significativo y que el esfuerzo que ponemos en Japonismo da sus frutos a todos los niveles.

2019 ha sido un año de muchos viajes a Japón y de mucho contenido que ya hemos empezado a publicar. Okinawa, Tokio (mucho Tokio), Gifu, Ishikawa, etc. De muchos nuevos proyectos, de nuevas ideas. En realidad, si vierais la pizarra de casa, os sorprenderíais de la cantidad de cosas que tenemos pendientes. Parece mentira que ahora estemos dos personas dedicadas al ciento por ciento a Japonismo, porque ya nos faltan manos. Y tachamos cosas más despacio de lo que las añadimos. Aunque creo que es bueno tener siempre ganas de mejorar y de seguir adelante. Si no fuera así, el trabajo se convierte en rutinario y se hace sin ganas. Y sí, es un trabajo, pero cuando es tu propio proyecto, si lo haces obligado es seguro que acabarás fracasando.

Además en 2019 estuvimos presentes en varios encuentros y salones de manga y de cultura japonesa, hablando de geishas, de viajes a Japón, de juguetes tradicionales y más. Y es que aunque nuestro proyecto es online, siempre me ha gustado subirme al escenario y hablar con lectores (o futuros lectores) sobre aquello que me apasiona. Sí, el número de gente que puede haber escuchando una charla es mucho menor que los lectores que llegan a la web cada día y por mucho. Pero es una manera de mostrar que somos reales, de conectar con la gente. Y eso me encanta.

Lo que sí voy a echar de menos, entre comillas, es seguir estudiando. En 2019 acabé el máster sobre cultura japonesa contemporánea que estaba haciendo y, aunque me quitaba mucho tiempo y tenía que dedicarle muchos fines de semana, lo disfruté muchísimo.

Liverpool, mi regalo de cumpleaños

The Fab 6. Liverpool, mi regalo de cumpleaños

No sé, me encanta tener la mente despierta y no parar de aprender, quizás porque soy muy curioso y todo me interesa. He pensado en nuevas opciones para continuar con el estudio pero, sinceramente, quiero darme algo de tiempo antes de volver a meterme en cosas similares.

Nuevos proyectos

Decía que esperaba que 2020 fuera incluso mejor. Nuestro posicionamiento cada vez es mejor y eso espero notarlo a final de año. Además, algunos proyectos que comenzaron hace casi un año van a ver su fruto en breve (ya contaremos más) y no podía estar más contento.

Además, 2020 volverá a ser un año de viajes interesantes a Japón y con los Juegos Olímpicos de Tokio, habrá un interés adicional en el país. Así que será un año, seguramente, de no parar.

Además, a finales de enero volveré a dar clase en un máster de marketing digital en una escuela de negocios de Málaga, Windup School. Estoy muy contento porque dar clase siempre es algo que me ha encantado y cuando estuve en Londres quedó en suspenso. Además, tengo 8 horas de clases, que es una cantidad bastante considerable.

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Taketomi Island, otro viaje de 2019

También, y al igual que el año pasado, me gustará estar presente en salones y encuentros sobre cultura japonesa. Ya hay algunos apalabrados por varios puntos de la geografía española y espero que surjan más. Es un poco paliza, porque supone salir el viernes tarde y volver el domingo a última hora, además de preparar las charlas, pero como decía, me resulta muy enriquecedor poder hablar cara a cara con gente interesada en Japón, ya sea en viajar o en su cultura.

Y en lo personal…

De todas formas, no todo puede ser Japonismo. Todo el mundo dice que cuando trabajas en un proyecto propio acabas dedicándole más horas que cuando trabajas por cuenta ajena. Y una cosa es escucharlo y otra muy diferente vivirlo en primera persona.

Algo de esto ya comentaba en el extenso artículo que publicó Xataka cuando estuvieron charlando conmigo sobre mi marcha de Google para dedicarme a Japonismo. Al final, entre que procesas fotos, que escribes, que auditas lo ya publicado, que contestas a los lectores en alguno de los múltiples puntos de contacto que tenemos con ellos, te pasas todo el día trabajando. Y eso pasa factura al final.

Berlín

Fin de año en Berlín

En 2019 lo noté, porque realmente tuvimos muy pocas vacaciones. Estuvimos dos días y medio en Billund en Semana Santa, lo justo para ir a la Lego House y a Legoland Billund. Y luego estuvimos otros dos días en Liverpool, que fue mi regalo de cumpleaños (el mejor que he tenido). Como fan irredento de The Beatles, podéis imaginar lo mucho que lo disfruté. Pero ya. Por eso cuando llegó Navidad y pensamos en hacer un viajecito, como todos los años, descartamos Japón y nos fuimos a Berlín. Queríamos un destino al que pudiéramos ir sin cargar con pesadas mochilas llenas de equipo fotográfico y sin compromisos (aunque sea con nosotros mismos) de tener que escribir de esto o de aquello, o de visitar lugares no tanto porque nos apetezcan sino porque necesitamos hablar de ellos.

Así que espero que en 2020 podamos equilibrar un poco mejor la parte personal y profesional. Aunque será difícil, claro, porque Japón nos encanta y, aunque sea un trabajo y vayamos cargados siempre, estar allí es especial.

En el día a día y si me seguís en Instagram, sobre todo, ya veis que una de las formas que tengo de desconectar un poquito es la gastronomía. Por suerte en Andalucía se come muy bien y ya tenemos unos cuantos sitios favoritos y otros a los que voy con amigos que me sirven para ir desconectando y no pensar en trabajo.

Y acabo reflexionando sobre eso, sobre amigos. Porque como decía en ese artículo de Xátaka, en casa se trabaja bien porque tenemos objetivos comunes y buena comunicación. Pero siempre ayuda hablar con otras personas. 2019 fue un año interesante en este aspecto, porque hubo gente que eran conocidos que se convirtieron en amigos, con los que he podido hablar de lo divino y lo humano y que es una gozada tenerlos ahí.

Lego House

Lego House en Billund, lo que pude disfrutar ahí

Pero también se han dado casos opuestos. Y es que ha habido gente que consideraba cercana que, sin saber muy bien por qué, han dejado de estar. Quizás esto haya sido uno de los puntos más negativos del año pasado. Y entiendo que estas cosas pasen, que las relaciones personales tengan sus altibajos, al final cada persona tiene sus propios intereses y toma sus decisiones, que puede que le lleven por caminos diferentes. Con alguna de estas personas espero que nos volvamos a encontrar, porque al final la puerta sigue abierta. Con otros sé que, por las decisiones que tomaron, ya nunca volverán a estar, porque tuvieron la puerta abierta y no quisieron abrirla. El año pasado quizás me daba pena. Ahora ya no, es tiempo de mirar hacia adelante. El que quiera estar, bienvenido es. El que no, como dicen en mi anterior ciudad, good riddance.

Ya, el hecho de hablar de esto significa que ciertas personas aún permanecen en un rinconcito de mi cabeza. Pero bueno, soy humano, no puedo olvidar tan fácilmente. Ni quiero. Yo voy a seguir otro año más por Málaga, disfrutando del buen tiempo, de la playa, de la comida, de mi familia y de mis amigos. Voy a seguir otro año más esforzándome porque Japonismo sea aún más útil para el que busca viajar a Japón o, simplemente, para el que quiere viajar desde su casa. Lo demás, ya se verá. ¿Nos vemos el año que viene? (Espero que sea antes, sinceramente, pero visto lo visto, ya no puedo poner la mano en el fuego).

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