Profundidad de Campo

Safari de auroras boreales en el norte de Noruega

Si te decides a pasar tus vacaciones de invierno por encima del Círculo Polar Ártico, sabes que te enfrentas a temperaturas bajas, seguramente a mucha nieve y, sobre todo, a no ver el sol durante todo el día. Pero, a cambio, puedes ver el mágico baile que hacen las auroras boreales en el cielo. Y ese era el objetivo de visitar Tromsø, en la Laponia noruega, en los días previos y posteriores a la Nochevieja.

Lo cierto es que cuando viajas en estas fechas sueles escuchar a menudo que enero y febrero son meses mejores para verlas. Pero a finales de diciembre, si consigues tener cielos despejados, no debería haber demasiados problemas para ver auroras boreales. Y en muchos casos, desde la propia ciudad.  Nosotros, sin embargo, no tuvimos esa suerte porque en esos últimos días del año y primeros del siguiente Tromsø estuvo cubierta de nubes y tuvimos mucha lluvia. ¿La solución? Hacer un safari de auroras boreales.

Nosotros escogimos hacerlo con Arctic Guide Service, que hace estos safaris desde el 15 de septiembre hasta el 31 de marzo y debo decir que salimos encantados. Pero si por lo que sea no queréis contratar el safari con esta empresa, hay otras que suelen utilizar los mismos puntos de avistamiento y que utilizan la misma información meteorológica para decidir dónde ir. De hecho, hasta en los hoteles encontramos puntos de información desde los que podemos contratar este tipo de excursiones.

Y es que aunque vayamos con la aplicación que Visit Norway ha lanzado, Norway Lights, ésta sólo nos dice la posibilidad de ver auroras en las principales ciudades del norte del país. Pero no te dice, por ejemplo, si conduciendo dos horas desde alguna de esas ciudades vas a poder verlas. Por eso, aunque la aplicación es muy útil, para casos de necesidad como el nuestro, conviene contratar uno de estos safaris. Si queréis probar la app podéis descargarla aquí para iOS y aquí para Android.

Eso sí, estos safaris no salen baratos pero merecen mucho la pena y, desde luego, llevan su tiempo. Te citan sobre las 18:15 horas y hasta las 00:30 o incluso más tarde no se vuelve, aunque la hora de vuelta varía en función de cada safari. Eso sí, ellos no te pueden asegurar que vas a ver auroras y, de hecho, mientras estás yendo hacia el destino, el guía siempre dice if and when they occur para curarse en salud. Quizás nosotros salimos tan encantados porque pudimos verlas, porque imagino que el que vaya hasta allí, contrate el servicio y no las vea, se llevará un chasco importante.

¿Cuánto cuesta, entonces? El precio para adultos es de 950 NOK (unos 107 euros al cambio), mientras que los niños pagan 475 NOK (unos 53 euros al cambio). Eso sí, si ya habéis hecho un safari con ellos y volvéis a la ciudad en otra ocasión, aunque sea en otro año, si comentáis que ya hicisteis un safari con ellos el precio final os resultará más barato.

¿Por qué Tromsø?

Tromsø recibe el nombre de “Capital del Ártico” y su situación en el Paralelo 69 hace que sea un gran lugar para ver estas impresionantes muestras de la grandiosidad de la naturaleza. Como os decía, es posible ver auroras boreales desde la propia ciudad, si las condiciones son propicias.

Pero principalmente escogemos Tromsø porque es una ciudad importante de 72.000 habitantes (algunas fuentes citan datos antiguos y veréis la cifra de 66.000, pero es incorrecta). Es la ciudad más importante del norte de Noruega y la segunda más poblada al norte del Círculo Polar. Para los curiosos, Murmansk, en Rusia, es la más poblada al norte del Círculo Polar.

Tromsø tiene la gran ventaja de estar muy bien comunicada por aeropuerto con toda Noruega y muchos otros destinos y, como ciudad importante, allí encontramos cualquier cosa que podamos necesitar para nuestras aventuras árticas, aunque no las llevemos de partida con nosotros. No es de extrañar, por tanto, que se utilice tanto como punto de partida para intentar ver las auroras boreales o para otras excursiones típicas de invierno. Por poner un ejemplo, Svalbard resulta mucho mejor sitio para ver  auroras, pero allí es mucho más difícil llegar, no tienes tantas comodidades y las condiciones meteorológicas son mucho más extremas. Así que todos a Tromsø.

Por otra parte, si vamos hasta allí, no vamos a estar todos los días haciendo un safari de auroras boreales. Por eso, se agradece estar en un destino que nos ofrece suficientes cosas que ver y hacer para no aburrirnos durante el resto de días de nuestra estancia. Pero eso mejor lo dejamos para otro post.

Origen mitológico de las auroras boreales

Aunque ahora sabemos por qué se producen las auroras boreales, nos siguen dejando boquiabiertos. Creo que no podemos ni imaginarnos lo que tuvo que pasar por la cabeza de los habitantes del hemisferio norte cuando vieron estas luces en el cielo, sin una explicación científica. No es de extrañar, por tanto, que surgieran todo tipo de mitos alrededor de ellas.

En el Reino Unido (sí, desde allí se pueden ver en años de alta actividad solar, aunque sea complicado) se pensaba que eran el resultado de las interminables batallas entre espíritus. En Islandia, por otro lado, se creía que las auroras boreales eran las almas de los niños que morían al nacer y que, al bailar, hacen que la aurora se mueva en el cielo. Pero para los inuit de Alaska eran los espíritus de los animales que cazaban, por ejemplo.

En Noruega se solía utilizar las auroras boreales para hacer que los niños se fueran a dormir. Y es que la hora a la que mejor se ven, generalmente entre las 21 y las 22 horas, los niños lógicamente preferían quedarse mirándolas que irse a la cama. Así que los padres les decían que si miraban las auroras y si les hacían gestos con la mano, las luces bajarían del cielo cuando los niños durmieran y se los llevarían lejos de sus padres. Y claro, los niños se iban raudos y veloces a dormir.

Otra de las historias más típicias y que entronca con la mitología nórdica es que, cuando las valquirias venían a la tierra para llevarse al Valhalla a los valerosos guerreros perecidos en combate, para ayudar en la lucha contra los gigantes de hielo, la luz que se reflejaba en las armaduras y escudos de estas mujeres formaba las auroras boreales.

En definitiva, cada pueblo que ha visto las auroras ha creado su propia explicación ante un fenómeno tan impresionante y, hasta hace no tanto, tan desconocido. Os animo a que busquéis otras historias mitológicas porque son muy interesantes todas ellas.

¿Por qué se producen las auroras boreales?

La respuesta rápida es poner un vídeo del Departamento de Física de la Universidad de Oslo, como el que podemos ver en Polaria, uno de los museos que podemos visitar en Tromsø y que aquí os dejo enlazado.

Pero si queréis leer, yo estoy encantado de haceros un resumen rápido. Lo que sabemos hoy de las auroras boreales se debe al físico noruego Kristian Birkeland, el que aparece en los billetes de 200 coronas. En primer lugar, hay que irse hasta el sol y pensar en sus agujeros coronales o manchas solares. Como en la corona hay zonas de menor densidad y energía, el campo magnético del sol se extiende más allá de su superficie a través de estas áreas. Y se lleva parte del plasma en lo que sería una tormenta solar. Estas partículas cargadas se estiran como una goma elástica y, en algunas ocasiones, esta “goma” se estira lo suficiente como para romperse. Algunas de estas partículas, las más cercanas al sol, vuelven a caer en él, pero las más alejadas quedan libres y forman lo que llamamos el viento solar, que viaja libremente por el espacio.

Estas partículas llegan a la tierra entre 48 y 72 horas después de haber ocurrido la tormenta solar y colisionan con el campo magnético que protege la Tierra de forma que, aunque la mayoría prosiguen su viaje por el sistema solar más allá de nuestro planeta, algunas son redirigidas hacía los polos magnéticos. Y como son partículas cargadas, interactúan con el oxígeno y el nitrógeno que hay en la atmósfera.

Las partículas cargadas que vienen del sol transmiten energía a estos gases y hacen que el oxígeno y el nitrógeno se vuelvan inestables con lo que, finalmente, acaban emitiendo un fotón para liberar ese exceso de energía. Si hay más oxígeno o nitrógeno cerca, la energía se pasa de unos átomos a otros y entonces es cuando vemos las auroras boreales, gracias a esos fotones emitidos en rápida sucesión por cada átomo de oxígeno o nitrógeno.

Casi todas las auroras son de color verde, que es cuando estas partículas interactúan con el oxígeno y esto ocurre a una altura de entre 100 y 120 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Por eso si el cielo está cubierto no veremos absolutamente nada porque ese baile de luces ocurren mucho más arriba de lo que podemos imaginar.

En algunos casos las partículas tienen tanta energía que penetran en la atmósfera hasta 70 o 90 kilómetros de altura y entonces empiezan a interactuar con oxígeno pero también con nitrógeno. En ese caso, mucho menos frecuente, podemos disfrutar de auroras boreales realmente espectaculares de tonos que son una mezcla de rojo, púrpura, rosa y malva.

¿Cómo es un safari de auroras boreales?

En primer lugar lo que siempre te dicen las empresas como Arctic Guide Service es que te pases a media tarde por sus oficinas para consultar la previsión. Ellos utilizan información meteorológica muy precisa para decidir a qué punto salir. Y como dicen, si hay una persona interesada en salir, aunque sea un día a priori considerado como malo, ellos salen.

Al final, más que un safari para cazar auroras boreales lo que se hace es un safari para cazar cielos despejados, porque en esas latitudes, a esas horas y en esa época del año, auroras hay, más o menos intensas. Otra cosa es que podamos verlas.

Por eso, en función de cómo sea la previsión del tiempo el safari va a un sitio o a otro. Nosotros tuvimos cielos muy cubiertos y sólo uno de los días la previsión marcaba que sobre las 10 de la noche habría un claro en el cielo cerca de la frontera de Noruega con Finlandia. Por eso decidimos que ése era el día para intentarlo. Y como nosotros, varias decenas de personas más. Cuando llegamos a la hora a la que te citan, sobre las 18 o 18:15 horas, me sorprendió ver lo popular que son este tipo de safaris. En mi inocencia pensaba que habría un minibús o algo similar porque seríamos pocos. Pero no, entre la popularidad de este tipo de excursiones y que justo esa noche era la única en la que había algo de posibilidades de ver una aurora en aquellos días, se llenaron 3 autocares.

Nosotros fuimos con el pequeño de la casa, que acababa de cumplir 5 años y por si alguno se está planteando ir con niños, dejadme deciros que no supone ningún problema. Simplemente avisando antes de que vais a ir con un niño, ellos se encargan de que el autocar incluya una sillita para el niño, así que todo perfecto. En cuanto a la ropa, hay que tener en cuenta que en el lugar al que vamos hace frío. Si tenemos suerte y el safari se queda cerca de Tromsø y por la costa, las temperaturas no son tan bajas como podría esperarse para esta latitud, gracias a la Corriente del Golfo. Nosotros, sin embargo, tuvimos que viajar hacia el interior del país para poder ver auroras. Debido a que eran días de lluvia, la temperatura, incluso en zonas interiores como la frontera con Finlandia, era de unos 2 grados sobre cero. Pero en esa misma zona, una semana antes, habían estado a -15 grados.

Es por esto que hay que ir muy preparado y llevar buena ropa. La ropa apropiada para una excursión así es la típica para visitar el norte de Noruega en estas fechas: varias capas y, sobre todo, que sea impermeable la exterior. En nuestro caso, llevábamos botas impermeables, pantalones para nieve también impermeables y varias capas de ropa completadas con un buen plumas igualmente impermeable. Un gorro y guantes también son imprescindibles.

Algunas excursiones sólo tardan una hora en llegar al destino. Nosotros nos fuimos al punto más alejado de Tromsø con lo que tardamos dos horas y media en llegar. Podríamos haber tardado menos porque por el camino pasamos por un punto de los que ellos tienen marcados. Pero en el primero de ellos, había demasiado hielo y resultaba peligroso, así que seguimos por la carretera en dirección a Finlandia. El segundo punto resultó estar ocupado ya por otra excursión de otra empresa diferente, así que tampoco pudimos parar. Y finalmente, paramos a unos 100 metros de la frontera.

Durante el tiempo que dura el trayecto los guías cuentan algunas explicaciones mitológicas de las auroras y luego la explicación científica, igual que yo os he hecho. Posteriormente, dan unas indicaciones acerca de cómo hacer fotos a las auroras y se pasan por cada sitio para ayudar en la configuración de los parámetros de la cámara. Pero esto os lo cuento mejor en otro post. Y entre las explicaciones y que el autocar lleva Wifi, el viaje no se hace tan largo. Eso sí, a menudo se circula por lugares en los que no se ve ni una sola casa y por allí no hay cobertura, así que no siempre tendremos conexión a Internet.

Os recomiendo también llevar algo para cenar. Bocadillos, patatas, bebida, etc. Una vez que se acaba la excursión y justo antes de subir al autocar de vuelta a Tromsø te ofrecen chocolate caliente y galletas de chocolate, pero si no has cenado algo previamente el safari puede hacerse algo duro, porque dura mucho.

Al llegar al destino te dan unos petos reflectantes porque no olvidemos que estamos cerca de carreteras que pueden tener algo de tráfico, aunque sea poco, y no hay nada de luz artificial, así que no se nos ve. Pero nada más bajar del autocar te metes por un sendero en la zona escogida para ver auroras, para alejarte un poco de la carretera y de que las luces del propio autocar y de otros vehículos puedan estropear tus fotos. Los propios guías también hacen fotos pero más de la gente que ha ido a la excursión, que luego suben a su página de Facebook. Yo estaba tan ocupado haciendo fotos que al final ni me puse para la foto :)

Una vez allí lo mejor es situarse en círculo, porque así no estropeas las fotos de nadie. No siempre se cumple, claro, y tengo unas cuentas fotos en los que salen “artistas invitados”. Si tenéis suerte y el cielo está despejado, con la cámara seguro que podréis captar alguna aurora boreal aunque sea tenue pero hay excursiones en las que todo lo que veréis serán esas leves auroras. De hecho, esas fueron las primeras que vimos al llegar, como podéis ver por alguna de las fotos.

Pero lo espectacular es cuando las ves con el ojo desnudo. Sí, la cámara las capta incluso mejor, más definidas y con los colores más intensos. Pero ver esas franjas de luz verde moverse por el cielo de forma fantasmagórica hace que merezca la pena la excursión, por cara que pueda ser y por mucho que estés, como me paso a mí, 5 horas en un autocar entre la ida y vuelta. Y aunque veáis las fotos y penséis que son espectaculares, los guías nos dijeron que habían sido auroras bastante normales. Sin duda alguna, cuando vuelva por el norte de Noruega repetiré.

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