Desde que nació Eric, todos los años por San Isidro ha acabado vestido de chulapo y visitando la Pradera del Santo, para ver un poco el ambientillo en este día festivo tan chulo (entendiendo «chulo», en este caso, en todas sus acepciones, que para eso es hijo de un madrileño :D).

Este año, sin embargo, entre el mal tiempo que hacía, y supongo que también en parte por la crisis, había menos gente que en años anteriores. Viendo las fotos cualquiera lo diría, cierto, pero de verdad que no era tan agobiante como en años anteriores. Incluso la cola para el agua bendita de la Ermita del Santo era mucho más pequeña que en otras ocasiones.



Es curioso también que, junto a los tradicionales puestos con sus chorizos y morcillas, sus gallinejas y sus entresijos, sus rosquillas, cada vez hay más puestos en los que comprar mojito, caipirinha y cosas que así, a priori, no parecen muy típicas de San Isidro. Pero el caso es pasarlo bien, y fomentar un poco el consumo, ¿verdad?


El set de fotos, que contienen además alguna de Madrid Río de camino (y de vuelta) de la Pradera, está en mi Flickr (qué sorpresa).
Vestido de chulo pero con abrigo, que las cosas no están para tirar cohetes, jajajaja
Creo que me quedo con la última foto… Aunque vivo aquí, se me nota que no me tira la fiesta de San Isidro, soy más del Corpus toledano ;)
Se me había pasado contestarte!!! Mira que eres, mira que no gustarte San Isidro… Hereje :)))