Profundidad de Campo

Strawberry Fields, hamburguesas y desafíos en Madrid

Hace tiempo que le tenía ganas a las hamburguesas de Strawberry Fields, ya que lo tengo relativamente cerca de mi oficina y he pasado por delante muchas veces. Pero no había encontrado la ocasión de ir hasta hace unos pocos días con dos amigos de Twitter.


El local

El local es interesante, con murales bonitos y reproducciones de cuadros de Roy Lichtenstein y Warhol, además de paredes de ladrillo visto, y decoración rockera. Por otro lado, con el nombre que tiene, no extraña encontrarse en uno de sus grandes ventanales a la calle con una batería con el logo de The Beatles en ella.

O bajar a los baños y encontrarse la pared llena de pequeños cuadros que reflejan variaciones de la archiconocida foto del paso de cebra en Abbey Road. Pequeños guiños pero que a los que somos beatlemaniacos nos encantan.

Las hamburguesas y desafíos

Si habéis visto Man v. Food y a Adam Richman -Crónicas Carnívoras en español-, seguro que habréis visto episodios en los que los restaurantes tienen desafíos extravagantes en los que el comensal tiene que dar cuenta de una cantidad a menudo desmesurada de comida para que su foto aparezca en el local, le inviten a la comida y cosas parecidas.

En Strawberry Fields también tienen algo parecido, y es que tienen la que posiblemente sea la hamburguesa más grande de Madrid, de 800 gramos, que supera por 50 gramos la triple de La Taberna de Manolo en Colmenar Viejo. En esta visita, en un día de diario, ninguno nos atrevimos, más que nada porque había que volver a la oficina luego.

Las hamburguesas estándares son de 200 gramos de carne de ternera, y viene con un pan con semillas de sésamo pero que no es el típico bimbo, sino uno con una corteza más consistente. Sin embargo, el pan de mi hamburguesa estaba sin tostar y eso le restaba muchos enteros. Te preguntan el punto de la carne, pero para mi gusto venían un poco hechas de más, aunque no de forma tan grave como en otros restaurantes especializados en este plato que he probado.

La variedad no es mala, y además dicen que tiene una hamburguesa de buey de Kobe que es la única de Madrid que tiene certificación de autenticidad. Si se quiere, cualquiera de las demás hamburguesas puede pedirse con esta carne por 3 euros adicionales. Pero yo lo siento por ellos, porque por mucha certificación que tengan, no hay buey de Kobe de verdad en España, y hasta el momento, nunca lo ha habido. Si queréis saber por qué soy tan categórico, escribí un post en Japonismo sobre esto que, aunque largo, es ilustrativo.

Yo pedí la hamburguesa barbacoa, que lleva cebolla caramelizada, bacon y salsa barbacoa, por 10,90 euros, aunque pedí que me la hicieran doble. Quizás a priori se echa de menos que en la carta haya la opción de añadir ingredientes extras, por ejemplo queso, que es una de esas cosas que siempre encaja perfectamente con la hamburguesa.

La primera impresión es que la hamburguesa está muy tierna, porque la carne se deshace en la boca, a pesar de que estaba un poco más hecha de lo que yo lo había pedido, como os contaba. Pero cuando le das un segundo bocado y te fijas, te das cuenta de que, además de llevar mucho perejil en la mezcla -no estamos ante un filete ruso, señores-, la carne no es que esté picada, es que parece molida. Y eso es imperdonable.

Es imperdonable, en primer lugar, porque la carne no tiene textura alguna, y por eso se deshace. No se ven los hilos de carne, es simplemente “polvo de carne” compactado. Y en segundo lugar, porque con un picado tan agresivo, te hace dudar de la procedencia de la carne y de la pieza de vacuno utilizada, porque parece la típica estrategia para utilizar carne de baja calidad sin que se note demasiado.

El resto del menu y postres

Strawberry Fields no es un restaurante de hamburguesas al uso, porque su carta tiene otros platos que no son los típicos que encontramos en este tipo de restaurantes, además de contar con una selección de cócteles y ginebras para los que quieren una copa. Además, cuentan con menú del día y menú express, marcados en una pizarra en el exterior.

Tienen ensalada de foie micuit, risotto de setas, huevos rotos, croquetas de varios sabores, etc. En nuestro caso, y para no llenarnos demasiado y dejar sitio para postre, compartimos unos fingers de mozzarella (8,50 euros), que van acompañadas de confitura de frutos rojos. La confitura, para mí, parecía más una mermelada estándar, y el rebozado de los fingers no me convenció mucho, ya que no estaba tan crujiente como hubiera sido conveniente.

En cuanto a los postres, tienen varias tartas, cada una con el nombre de un Beatle, además de brownie, batidos y banana split. Nosotros compartimos una John, que es una tarta de crema de queso casera, cubierta de chocolate fondant. Dicen en la carta que su historia nos sorprenderá, pero nadie nos contó nada sobre la tarta. Y además, para ser de crema de queso, resultaba muy pesada y muy mazacote. Bastante decepcionante, la verdad.

Datos de Strawberry Fields

A pesar de las ganas que tenía de probar estas hamburguesas, y aunque el servicio fue muy atento y amable, no salí nada convencido, ya que el pecado más grave, con su plato estrella, las hamburguesas, es picar tanto la carne que parezca polvo. Os dejo el mapa de situación al final. El set con todas las fotos que hice está en mi Flickr.

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