Una cena de lujo en el restaurante Annua en San Vicente de la Barquera

Uno de los puntos fuertes del blogtrip Lexus Pure Weekend en tierras cántabras era sin duda la cena en el restaurante Annua. En esta ostrería situada en San Vicente de la Barquera, a la entrada de la ría y con una terraza espectacular sobre ella, Óscar Calleja deja volar su imaginación y, por supuesto, sus raíces para ofrecernos unos platos fantásticos.

Restaurante Annua-1

La entrada a Annua ya es espectacular, porque vemos parte de la terraza, muy amplia, donde disfrutar tras la comida del café y de los petit-fours, pero esto os lo cuento luego. El restaurante es espacioso y el equipo de sala es muy atento. Especialmente reseñable es el trato de Andrés Gandarillas, el jefe de sala, que es elegante pero a la vez muy, muy cercano y consigue que te sientas bienvenido en todo momento.

Restaurante Annua-2

Existen 2 menús degustación, de los cuales nosotros probamos el corto, pero que como veréis, era más que suficiente. Cuando veáis las fotos os daréis cuenta de lo mucho que le gustan a Óscar Calleja los trampantojos, los platos que parecen una cosa pero luego son otra. Y además, su grandísima influencia mexicana, aunque también con tintes asiáticos. Como ya contaba mi amigo Manu en Directo al Paladar, el padre de Óscar era mexicano y falleció este año, lo que ha motivado una inspiración tan clara en los platos del chef, un homenaje sentido que cualquier comensal puede disfrutar.

Restaurante Annua-18

La cena comenzó con un falso mejillón crocante, que estaba delicioso y en el que se comía todo, hasta la concha. Una inspección cercana delataba que la concha era en realidad alga nori, la misma que se utiliza para los makisushi. Para rematar, iba aderezado con jalapeños, pero el toque picante era sutil, no excesivo. Lo otro que hay en el plato no recuerdo el nombre, perdonad :)

Restaurante Annua-9

También pudimos probar un pan de queso como amuse bouche, que parecía cualquier cosa menos lo que realmente era. El color del plato, el soporte en el que venía servido, hacía que entrara por los ojos mucho antes de probarlo. Y estaba muy bueno.

Restaurante Annua-8

Luego pasamos a la ostra mex, con salsa de jalapeño y lima. Como no podía ser de otra forma, también tenía su toque picante, pero de nuevo sin ser excesivo. Como Annua es una ostrería, en los menús Óscar siempre incluye ostras, de la ría de San Vicente, que en muchos casos se exportan a Francia. Me pareció excelente y muy refrescante y de nuevo con un toque picante muy ligero que acompañaba perfectamente a la ostra.

Restaurante Annua-10

A continuación llegamos a La Roca, un curioso plato que en su parte superior lleva una torta de maíz con tomate y caviar de Riofrío.

Restaurante Annua-11

La «roca» se abría, y en su interior podíamos encontrar una crema de frijoles y leche de cebolla que estaba exquisita. Es cierto que todos los componentes de este plato son de inspiración mexicana, pero la integración entre el exterior y el interior me dejó un poco confundido.

Restaurante Annua-12

Tras esta roca, llegamos a uno de los platos más icónicos de Óscar y el más longevo de su carta, ya que lleva en ella desde 2008, y que es uno de los preferidos de los comensales: el desierto de foie. En él encontramos además rocas de avellana y Armagnac. Y una recomendación: hay que comerlo rápidamente (tenéis que pensar que estábamos todos haciendo fotos a los platos como si no hubiera un mañana, y realmente este plato hay que comérselo en el momento en el que nos lo traen a la mesa). No os digo mucho más para que lo probéis y para que os pique la curiosidad, pero resulta sorprendente.

Restaurante Annua-13

Posteriormente hizo su aparición el taco de langostino con una base de frijoles y chipotle (de nuevo el toque picante pero no excesivo) y un chupito al lado de tequila reposado Herradura. La combinación era espectacular, pero por si sólo el taco estaba excelente igualmente. Podría haberme comido uno detrás de otro, de lo rico que estaba.

Restaurante Annua-14

Llegamos entonces a los platos «principales» del menú: una merluza en salsa verde en versión siglo XXI, con pan de gambas y patatas violetas. La presentación era espectacular, y el color verde tan intenso (y diferente) de la salsa resultaba chocante. La merluza estaba en su punto justo de cocción, pero quizás eché en falta una pizca más de salsa, ya que estaba muy buena y desaparecía un poco en el paladar.

Restaurante Annua-15

Tras el pescado vino la carne, el último plato salado del menú: una carrillera de cerdo ibérico con mole poblano y espuma de maíz que estaba sencillamente espectacular. Se deshacía en la boca y el toque del mole le daba un punto diferente a la carrillera, pero que encajaba perfectamente.

Restaurante Annua-16

Tras esto llegaría el postre, simplemente llamado el bonsái. Y entonces ves como te sirven una maceta que contiene un pequeño tronco, con su tierra y una florecilla. Luego descubres que la tierra es en realidad cacao en polvo y que debajo lleva una crema de queso y melocotón, y que el tronco también es de chocolate. Creo que disfrutamos todos muchísimo con este postre, y es que estaba buenísimo.

Restaurante Annua-17

Pero aquí no acababa la cosa: salimos entonces a la terraza, a tomar los cafés y los petit-fours: unos macarons exquisitos y unas nubes de fresa deliciosas, y tras los cafés, algunos aprovechamos para degustar parte del arsenal de ginebras de Annua, especialmente el señor @Blogdebori y un servidor.

Restaurante Annua-21

Fue todo un detalle que acabamos tardísimo, saliendo los últimos del restaurante, y a pesar de las ganas más que seguras de cerrar e irse a casa, en ningún momento hubo un mal gesto, sino al contrario. Sí, ya sé que estamos en un restaurante con una estrella Michelín y que el servicio tiene que ser excelente, pero a menudo vamos a restaurantes en los que el trato al cliente resulta tan nefasto que casi nos estamos acostumbrando. Annua, en este caso, es una bocanada de aire fresco.

Restaurante Annua-19

Otro detallazo también es que aunque el fin de semana organizado por Lexus era para probar su gama híbrida de coches, durante esa cena varios responsables de la agencia que lleva la marca no bebieron alcohol para llevarnos luego de vuelta al hotel, permitiéndonos disfrutar al ciento por ciento de la cena.

El resto de fotos, por cierto, están en mi Flickr, como siempre.

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Luis

Luis es el fundador y director de Japonismo.com, la mejor página web sobre Japón. Tiene un máster en estudios contemporáneos de China y Japón y además es ingeniero de telecomunicación. Antes de dedicarse a Japonismo fue program manager en Google, en Londres.

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6 comentarios

  1. Los cabrones no quisieron ponerme un gintonic para llevar. Eso hubiera sido un buen servicio. En el asiento trasero de un Lexus con un remedio de quinina en la mano.

    En fin. Gran foto.

  2. Una crónica perfecta!! Con un estilo impecable!!
    Gracias por la mención!!
    Lo del gin tonic para llevar es de chinos barateros… Los estrellas muchelin con vaso de plastico??? Donde se ha visto eso #sinacritud!
    Muaaaks

    Repetiria 100 veces, por la comida y sobre todo por la compañia!!!

  3. Una crónica perfecta!! Con un estilo impecable!!
    Gracias por la mención!!
    Lo del gin tonic para llevar es de chinos barateros… Los estrellas muchelin con vaso de plastico??? Donde se ha visto eso #sinacritud!
    Muaaaks

    Repetiria 100 veces, por la comida y sobre todo por la compañia!!!

  4. Gracias por el comentario Manu!!!!

    Yo también repetiría, y por los mismos motivos que tú. Qué bien lo pasamos, podió!!!

    María José, ni vergüenza ni nada, yo encantadísimo de que me hayas encontrado y sobre todo de que te gusten las fotos, no sabes lo feliz que me haces :)))

    Saludos!!!
    Luis

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